Se celebra cada año el 17 de enero, manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas de la localidad.
La jornada comienza a primera hora de la mañana, cuando los mayorales se desplazan al monte para cortar una encina y recoger las aliagas (aulagas) que posteriormente servirán para preparar la tradicional hoguera.
Por la tarde tiene lugar la popular "arrosegà", uno de los actos más emblemáticos de la celebración. Consiste en el arrastre de la encina por las calles del municipio, acompañado por vecinos y visitantes, hasta llegar al lugar donde será plantada. Una vez colocada, se depositan las aliagas alrededor de su base y, al caer la noche, se prende fuego a la gran hoguera.
Tras el encendido de la hoguera, se celebra la bendición de los animales. Como broche final a la jornada, se reparte entre todos los asistentes la tradicional coqueta de Sant Antoni, un dulce típico que forma parte de esta entrañable celebración.
Cada 3 de febrero se celebra la festividad de Sant Blai, patrón de los mozos y de los antiguos "quintos", nombre con el que tradicionalmente se conocía a los jóvenes que ese año alcanzaban la edad para realizar el servicio militar obligatorio. La celebración comienza durante la noche del 2 al 3 de febrero, cuando los quintos y los jóvenes del municipio se dirigen al monte para cortar una encina.
Tras el almuerzo, ya por la mañana, se recogen también las aliagas (aulagas) que servirán para alimentar la hoguera. Por la tarde tiene lugar la tradicional "arrosegà", uno de los actos más representativos de la festividad. La encina es arrastrada por las calles del pueblo hasta el lugar donde será plantada, acompañada por vecinos y visitantes. Una vez instalada, se colocan las aliagas alrededor de su base y, al anochecer, se enciende la gran hoguera, convirtiéndose en el punto de encuentro de la celebración.
La fiesta continúa entrada la noche con una verbena popular, organizada por los quintos. Tradicionalmente, los beneficios obtenidos durante este evento se destinan a sufragar las actividades organizadas por este grupo de jóvenes, manteniendo así una costumbre que ha pasado de generación en generación y que sigue siendo una parte esencial del patrimonio festivo y cultural del municipio.
Durante la primera decena del mes de agosto, la localidad celebra sus fiestas patronales en honor a Sant Llorenç, una de las citas más esperadas del año tanto por los vecinos como por quienes regresan al municipio para disfrutar de estos días de celebración.
A lo largo de las fiestas se organiza un amplio programa de actividades pensado para todos los públicos, con propuestas dirigidas a niños, jóvenes, adultos y personas mayores. El programa varía cada año, incorporando diferentes actos culturales, deportivos, musicales y de ocio, con el objetivo de fomentar la participación y la convivencia entre vecinos y visitantes.
Entre los actos más tradicionales e imprescindibles destacan los festejos taurinos. Durante el fin de semana se celebran las habituales vaquillas, que tienen lugar las tardes del sábado y del domingo, así como el tradicional bou embolat, que recorre las calles del municipio las noches del viernes y del sábado, constituyendo uno de los momentos más emblemáticos de las fiestas.
La programación se completa con verbenas populares, conciertos y otras actividades festivas que llenan de ambiente las noches de verano. Gracias a la llegada de numerosos visitantes, la proximidad con las localidades vecinas y el agradable clima estival, las fiestas patronales de Sant Llorenç se convierten cada año en un importante punto de encuentro, donde tradición, diversión y convivencia se unen para ofrecer una experiencia inolvidable.
Vilar de Canes es un municipio conocido por su rico patrimonio histórico y cultural, sus bellos paisajes y el encanto de su entorno rural en el corazón del Alt Maestrat.
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